Hoy más que nunca, toda empresa necesita una guía clara donde se indique hacia dónde se desea avanzar. En agricultura el concepto del camino a recorrer es muy fácil de comprender, pues al utilizar la analogía de cualquier cultivo agrícola es de fácil entendimiento.
Si sabemos que un cultivo X podría tener, por ejemplo, un ciclo de 120 días, y los productores saben que lleva diversas fases de cuidado y qué se debe hacer en cada una de ellas, cuándo requiere más agua, o cuándo la fertilización es más importante, asimismo cuándo hay un mayor peligro de ciertas enfermedades o insectos, pues para toda fase o etapa hay una estrategia de control o bien una práctica a seguir. De igual forma, en el agronegocio, debe existir una estrategia general de empresa la cual podría estar compuesta por varias fases en su implementación y por ende varias estrategias.
La estrategia en los agronegocios es qué queremos alcanzar y las acciones es el cómo lo queremos alcanzar. Si no tenemos total claridad de lo que queremos alcanzar el peligro de caer en la improvisación o ser conformistas es muy alto o aún peor el fracaso de nuestra empresa. Una planificación estratégica es una forma ordenada, concisa y clara del rumbo al que deseamos llevar a nuestra empresa.
